Tengo que reconocer que es duro para mí escribir estas líneas. Si alguien todavía va mirando este blog periódicamente (que a estas alturas lo dudo) verá que las entradas fueron erráticas hasta incluso en su mejor momento. De hecho, desde el anuncio de la salida de Cataclismo (tiempo ha) no hemos incuído material nuevo. La dura realidad es que el Sindicato Comercial existe hoy por hoy sólo en nombre. No es que nos hayamos peleado, ni nada por el estilo, puesto que la condición única para pertenecer al Sindicato es que lo forman amigos que se conocen. Pero la base del mismo (Khiladi y yo) llevamos tiempo desconectados del WoW y, aunque el anuncio de Cataclismo volvió a encender el fuego por retomar los caminos de Azeroth, lo hizo por muy breve tiempo. La prueba es que ya hace días que ha salido la expansión y ni siquiera hemos hablado de ella. Y, lo peor de todo, nos trae sin cuidado. Ahora hay otras prioridades y este blog pasará a ese famoso 90% de Internet formado por páginas muertas (¿será la Red un zombie?).
Pero voy a dejar una cosa bien clara: no me arrepiento. Las horas que pasé en compañía de mis amigos (en especial de mi clon malvado Khiladi, de Firexie, de Daykoku o de Nefertari) fueron más que entretenidas, llenas de anécdotas desternillantes y, sobre todo, camaradría, y no las cambiaría por nada.
Así que el estandarte del Sindicato Comercial se ha recogido y cuelga ahora del Salón de los Heroes, esperando que, con el tiempo, quizás vuelva a ondear orgulloso como una vez lo hizo.
Porque cosas más raras se han visto y hasta la Espada Que Fue Rota volvió a forjarse...